Teletrabajo: procrastinación, exceso de trabajo y productividad

Después de más de dos meses teletrabajando ya ha pasado tiempo suficiente para poder hacer balance de lo que ha supuesto este “experimento”; porque, admitámonoslo, España no es un país acostumbrado a teletrabajar. Para nosotros, el cafecito y las charlas con los compañeros son sagrados.

Hemos recogido experiencias de compañeros, clientes, proveedores y personas de nuestro entorno y, estás son las conclusiones a las que hemos llegado:

-Nuestros rasgos de personalidad influyen a la hora de teletrabajar

Hay personas que ponen todo de su parte para mantener el mismo nivel de productividad que tenían en la oficina pero por H o por B, no lo logran. Esto es consecuencia de los propios rasgos de personalidad de cada uno. El ser más o menos responsable, adaptarte con facilidad o no a los cambios o ser más o menos organizado son factores que influyen a la hora de teletrabajar.

-La procrastinación es (casi) una constante

¿Quién no ha procrastinado en mayor o menor medida alguna ver? Queramos o no, teletrabajando la procrastinación es mucho más frecuente ya que no tener a nuestro jefe observándonos hace que sea “más fácil” distraerse. Mirar las noticias con frecuencia, distraerte con el perro que no para de llamar nuestra atención, mirar los whatsapp en lo que vamos a responder a nuestro jefe o aprovechar para hacer la comida.

-Jornadas de trabajo más largas

Al igual que procrastinamos más, nuestras jornadas de trabajo no tienen la misma duración que en la oficina. Es prácticamente imposible pasar delante del ordenador y no mirar un segundo para ver si hemos recibido ese email que estábamos esperando o no terminar algo que teníamos pendiente; además, al estar en casa las reuniones tienden a alargarse más ya que no somos tan conscientes del tiempo.

-No hay separación entre espacio personal y espacio de trabajo

Este es un problema bastante común al teletrabajar. Al ser algo a lo que no estamos acostumbrados nos cuesta separar el espacio personal y de trabajo. La misma mesa la utilizamos como escritorio y para comer. Esta falta de límite influye a la hora de teletrabajar. Las personas que consiguen diferenciar ambos espacios, son mejores en el teletrabajo y su productividad es mayor. Por el contrario, mezclar roles implica que todo sea más caótico y nuestros resultados peores.

¿Qué pensáis? ¿Estamos preparados para el teletrabajo? ¡Dejadnos vuestros comentarios!

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