¿Por qué es importante aprender a escuchar a los demás?

Porque a todos nos gusta que nos escuchen, así de simple. Los seres humanos somos así, nos gusta que nos escuchen, sentir que nuestra historia interesa, que es de utilidad, esto hace que nos sintamos valorados e importantes.

Estás en grupo, en mitad de una conversación, intentas dar tu opinión y ves que nadie te presta atención, ¿qué hay más frustrante que eso?

Cuando ocurren estas cosas, ambas partes salen perjudicadas, la persona que quiere hablar (siente que no es relevante, se siente aburrido o que no interesa) y la persona que no escucha (al no escuchar puede perderse información importante y quedarse con su pensamiento que quizá sea erróneo).

En los negocios ocurre lo mismo, tenemos que aprender a escuchar a nuestros clientes, una escucha activa creará un buen nexo de unión entre cliente y empresa, al reforzar esa unión estaremos ganando un cliente leal, porque antes de ser cliente es persona y como hemos comentado antes, a todas las personas les gusta ser escuchadas.

Al escuchar a nuestros clientes detectaremos más fácilmente sus necesidades y podremos satisfacerlas adecuadamente. El cliente se sentirá bien, se relajará y se mostrará más confiado. Podremos averiguar qué opina de nuestros productos, detectaremos si se siente satisfecho o está pensando en finalizar la relación con nosotros…  una buena escucha activará nuestro instinto y no solo lograremos una venta más rápida sino que crearemos efecto amplificador, un cliente satisfecho es la mejor publicidad que puede haber.

Si un cliente tiene un problema deberemos tener una solución para él, siempre es recomendable tener preparadas varias soluciones alternativas, así el cliente quedará satisfecho ya que verá que hemos resuelto su problema, a lo mejor no lo hemos resulto con la solución que espera el cliente (porque no es viable) pero si le hemos ofrecido varias alternativas que pueden satisfacerle. Cuanto mejor sea la escucha hacia nuestro cliente, más “posibles soluciones” tendremos preparadas para él.

Un punto importante y complementario de saber escuchar, es saber hacer las preguntas adecuadas que nos lleven a conseguir información valiosa. La información es poder. Un ejemplo de ello son las encuestas de opinión,  saber la opinión real de nuestros productos. De esta forma detectaremos posibles carencias y podremos cambiar lo que no esté bien. Nos dará visión sobre lo que buscan los clientes y cómo podemos ofrecérselo.

Al fin y al cabo, qué mejor que una opinión sincera para descubrir nuestras debilidades o fallos… pues un negocio no es un negocio si no tiene clientes.

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