Después de las vacaciones de verano es habitual regresar al trabajo con las pilas cargadas y la energía en niveles máximos pero con el paso de los días nos vamos desinflando, la rutina empieza a hacer mella y nuestra motivación empieza a decaer.

Si eres el responsable de un equipo de trabajo seguramente habrás observado esto en tu equipo y previsiblemente estés pensando cómo hacer frente a este problema o cuándo hacer la “típica reunión motivacional”.

Te proponemos algo, ¿y si te adelantas a esta situación haciendo que tu equipo esté siempre motivado? Conseguir esto es relativamente sencillo, solo tienes que prestar atención a lo siguiente:

Carga de trabajo

Tienes que prestar atención a dos puntos. Por un lado la carga de trabajo en sí. Todos podemos soportar grandes cargas durante un tiempo determinado, pero si eso lo convertimos en costumbre, entonces surgirá la desmotivación porque el trabajador sentirá que nunca cumple con lo que se espera de él. Por otro lado, si el trabajador nunca consigue terminar su tarea (ya que la carga es excesiva), sentirá que quizá le faltan habilidades para ese trabajo o que no sea la persona correcta para ese puesto.

Control del trabajo

Aquí también tenemos que poner atención a dos puntos. Por una parte, ¿crees que tu equipo tiene los recursos suficientes para llevar a cabo su labor? Esto es importante, ya que hay veces que por más que queremos hacer, no contamos con los recursos necesarios y eso hace que nos desmotivemos y surja el pensamiento de “para que voy a esforzarme más si de todas formas no voy a poder cumplir el objetivo”. Por otra parte, quizá el trabajador sienta que se le está dando mucha más responsabilidad de la que puede hacer frente. ¿Te has planteando si las personas que forman parte de tu equipo están lo suficientemente preparadas para hacer las tareas que tienen encomendadas? Si la respuesta es no, quizá deberías redistribuir responsabilidades o invertir en formación (nosotros siempre nos decantamos por esta opción ya que es la que más satisfacción y beneficios produce para todos).

Reconocimiento del trabajo

Todos necesitamos que reconozcan nuestro trabajo, sentir que merece la pena lo que estamos haciendo, que cada día cuenta. Si tu equipo realiza un esfuerzo extra o simplemente ves que cada día dan el 110%, piensa cómo reconocérselo (agradecimientos, sobre sueldo, días libres, incentivos…). Si se sienten satisfechos en este punto, seguirán dando lo máximo de ellos.

Pertenecer a una comunidad

Es importante compartir momentos de ocio con tus compañeros de trabajo. Los equipos unidos obtienen mejores resultados, la relación entre sus miembros es mejor y los conflictos laborales son apenas inexistentes. Si un trabajador y su responsable comparten momentos de felicidad, humor o relax fuera del entorno de trabajo, eso hará que su relación se afiance y la confianza mutua aumente. Si tu equipo tiene plena confianza en ti, se comunicarán contigo con total sinceridad, resolveréis juntos los problemas que puedan surgir y su implicación será total.

Bonus: si el personal de recursos humanos logra identificar a los candidatos que comparten valores con la empresa, ya tendrás buena parte del trabajo hecho.

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